Envase y empaque: definición, tipos y funciones
Envase: todo recipiente o soporte que contiene o guarda un producto, protege la mercancía, facilita su transporte, ayuda a distinguirla de otros artículos y presenta el producto para su venta.
Objetivo del envase
El objetivo más importante del envase es dar protección al producto para su
transportación.
Empaque: recipiente o envoltura de cualquier material que encierra un artículo con o sin envase, con el fin de preservarlo y facilitar su entrega al consumidor.
Objetivo del empaque
Proteger el producto, el envase o ambos y ser promotor del artículo dentro del
canal de distribución.
Tipos
– Por su relación con el producto, se clasifican en:
Primario: Es el que está en contacto directo con el producto,
casi siempre permanece en él hasta su consumo.
Secundario: Es el que contiene el o los envases primarios, más
todos los accesorios de embalaje. Muchas
veces se utiliza para exhibir el producto y es el
que juega también un papel en la protección y en la información de sus
características. Normalmente, se desecha después de
adquirir el producto.
Terciario (de transporte): Es el utilizado para agrupar, manipular,
almacenar y trasladar los productos. Contiene tanto el primario como el secundario.
– Por su vida útil, se clasifican en:
Retornables: Son creados para ser devueltos, para que sean reacondicionados,
limpiados adecuadamente y vueltos a llenar con el
mismo producto.
No retornables o descartables: Están pensados
para un solo uso, y ser desechados luego de su
utilización.
Reciclables: Son diseñados para ser reprocesados
luego de su uso, obteniendo un producto
similar o diferente al original.
– Por su resistencia, se clasifican en:
Rígido: de forma definida no modificable y cuya rigidez permite colocar el producto estibado sobre el mismo sin sufrir daños.
Semirígido: su resistencia a la comprensión es mejor a la de los rígidos, sin embargo, cuando no son sometidos a los esfuerzos de comprensión su aspecto puede ser similar a la de estos.
Flexible: fabricados de películas plásticas, papel, hojas de aluminio, laminaciones u otros materiales flexibles como coextrucciones, no resiste un producto estiba, sin embargo, resulta práctico para productos de fácil manejo.
Funciones
1) Razón Práctica: El producto debe protegerse en su recorrido desde el
fabricante hasta el consumidor. Envase y empaque aseguran identificación, limpieza
y además, si son adecuados al producto, evitan pérdidas por evaporación,
derramamiento o deterioro. Tanto envase como empaque aseguran que el
producto llegue con la calidad de origen ya que tienen como fin:
Contener: Reducen al producto a un espacio determinado y a un volumen
específico.
Preservar / conservar: Otorgan una barrera entre el producto y los agentes
externos a él, logrando su permanencia por largo tiempo sin sufrir
alteraciones en su composición química o estructura física.
Proteger: Cuidan al consumidor y al medio ambiente del propio producto y,
al mismo tiempo, aíslan al producto de riesgos físicos y mecánicos durante el
transporte.
Distribuir / transportar: Permiten que un producto sea trasladado fácilmente,
impidiendo roturas y daños, y optimiza los volúmenes de carga y
almacenamiento.
Dosificar: Dan cuenta de las distintas presentaciones de comercialización
ya que implica colocar un mismo producto en diferentes cantidades.
2) Razón Comunicativa: El envase y su empaque pueden convertirse en los únicos elementos diferenciadores dentro de un conjunto de productos similares, ya que entran en contacto con el consumidor (antes que el propio producto). Es decir que deben ser la mejor carta de presentación porque son encargados de
hablar de las cualidades del producto, de su elaboración y su fecha de vencimiento;
se recomienda que tengan un logo que identifique el producto. Esta razón se traduce en:
Brindar información sobre el contenido del envase y empaque antes de acceder al
producto (tipo, cantidad, calidad, información nutricional, del establecimiento
donde fue elaborado, entre otros).
Presentar los productos a su eventual consumidor bajo un aspecto
lo más atractivo posible y en un volumen que sea conveniente para la
unidad de consumo; se deben adecuar las dimensiones y formas para que
el envase y el empaque se adapten correctamente en los espacios de exposición.
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